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 Crónicas gabarreras:   Inicio >  En los sentimientos >  El herrero de Espirdo (José de Andrés)  


Foto: José de Andrés

Saludos a los pueblos de Valsain, La Pradera y La Granja, y especialmente a los gabarreros.

Me llamo José (Pepe), hijo de Elías de Andrés, más conocido como el herrero de Espirdo.

Mi padre, herrero de profesión, entre otras tareas hacía y calzaba las hachas para los gabarreros de esos pueblos que he mencionado anteriormente y que las solía llevar los domingos, dejando algunas hachas en la fragua de Ramón Goya, por si algún gabarrero la necesitaba.

A mi padre le movilizaron para ir a la guerra muy al principio del año 1937, y una vez licenciado, poco antes de terminar la contienda, volvió a su trabajo cotidiano, empezando yo a ir con él, y desde el año 1940 a 1960 iba yo solo, primero a caballo y después en moto.

Tendría yo por aquel entonces, unos doce años, y todos los domingos y unos dos días entre semana llevábamos las hachas y otras herramientas que nos daban para arreglar; además intentábamos llevar de estraperlo, para su venta, harina de trigo que se la entregábamos a la Sra. María Trilla y a otros del pueblo. Podíamos llevar hasta 70 Kg camuflados en el caballo y que, bien puestos, no se notaban, pues estaba prohibido; lo perseguía la guardia civil, sobre todo los días que había prácticas de tiro.

Foto: José de Andrés

Recuerdo que un día muy frío de invierno, estuve casi toda la mañana escondido con dos Sras. de Valsain; una era la mujer de Doroteo y que vivía pegando a la taberna de Agapito.

Los primeros días de la guerra -yo tenía 7 años- se hicieron presentes en mi casa de Espirdo cuatro mozos gabarreros de la Granja. Habían pasado unos días escondidos por el campo y dando vueltas sin comer. Mi madre les hizo un poco de cena; huevos fritos, y torreznillos. Lo cierto es que aquella noche la suerte les fue esquiva a aquellos pobres muchachos; y  al poco tiempo, mi padre fue denunciado  y estuvieron a punto de detenerle. Todo el pueblo se echó encima, especialmente el Secretario y el cura D. Mariano. Recuerdo que teníamos el caballo preparado para la huida. También  intervinieron los militares y se tuvo que presentar en la Academia de Artillería. Menos mal que intercedió el general Sánchez Gutiérrez, que tenía tierras en Espirdo, y así se resolvió el problema.

Corrían tiempos difíciles entre los años cuarenta y cincuenta y la gente se movía de pueblo en pueblo, buscando comida; los de Valsain, Espirdo, Cabañas, Bernuy, La Lastrilla…, y cuando se conseguía algo y a escondidas,  se trasladaba por la noche para evitar a la guardia civil, pues denunciaban al que lo compraba y al que lo vendía.

Foto: José de Andrés

Recuerdo un viernes del año 1945, que me mandó mi padre con unos 70 Kilos de harina para el Sr. Domingo, el de la Hilaria. Yo llevaba un caballo pequeño que era gallego y tenía que pasar por el rio Eresma, entonces muy crecido, y había que pasar por un puente de madera. El caballo se negó, y gracias a Pedro  el Sereno y otro hombre que me ayudaron, pues ellos venían de buscar  pienso para el ganado, conseguí cruzar. Al llegar a Valsain, el Sr. Domingo me dio un vaso de leche con malta y una cajetilla de picao, porque llegaba con mucho frío y mojado.

Me acuerdo del Sr.Benitin, padre de Francisco. Me invitó un día a comer patatas con pájaros, que los cogían con ballestas.

También recuerdo a  Teófilo. Éste se presentó en mi casa una noche, se quedó a dormir, pues iba de camino de Monzoncillo a unas reuniones clandestinas.

Siempre recordaré a Juanito Dorrego, Los Trillas, Los hijos de Doroteo y tantos que he olvidado sus nombres y que nos compraban las hachas. También las hacíamos para otros pueblos, como Navafría, La Mata de Quintanar, La Sahuca, etc.

Recuerdo a  Ramón Goya, sobre el año 42, se presentó en Espirdo, compró un gorrino y con ayuda de mi padre lo llevaron a Valsain. Creo que por el camino se les escapó rompiendo el saco, y anduvieron corriendo toda una mañana detrás del marrano por la zona del Puente del Niño.

Foto: José de Andrés

Otro recuerdo de esa época es de la Sra. María Trilla, que en una ocasión, yendo de Trescasas a Espirdo, el borrico la tiró la carga, y al ver que se acercaban unos muchachos, entre los que me encontraba yo, cargó de nuevo la mercancía, sin la ayuda de nadie.

Sentimiento de una etapa muy dura de mi vida, en la que se pasaban muchas penurias y sobre todo mucho miedo a la guardia civil. Agradezco a esta revista el que me permita narrar estas vivencias de mi juventud, a mi amigo Jesús Goya y a todos los gabarreros de esos queridos pueblos de La Pradera, Valsain y La Granja y que forman parte de mi vida.

José de Andrés.
(Hijo de Elías "Herrero de Espirdo").

©Pedro de la Peña García | cronicasgabarreras.com